Visitar el Parque de la Orangerie de Estrasburgo: mi guía completa

Si hay un lugar que todo el mundo ama aquí, es el Parque de la Orangerie. Más que un simple espacio verde de 26 hectáreas, es el lugar sagrado de reunión dominical de los habitantes de Estrasburgo, el reino de las cigüeñas y el escenario de una mágica floración primaveral entre magnolias y cerezos japoneses. Pero no te equivoques: lejos de dormirse en sus laureles imperiales, el parque más antiguo de la ciudad ha cobrado nueva vida. Con la apertura del nuevo parque educativo (que sustituye al antiguo zoo) y el renacimiento del complejo de ocio, la Orangerie está más viva que nunca. Súbete a tu Vel'hop y te llevaré a recorrer mi jardín favorito para dar un paseo por la historia, la naturaleza y las delicias gastronómicas.
Lo esencial de un vistazo
- 📍 Dirección Boulevard de l’Orangerie, 67000 Estrasburgo
- 🚲 Acceso: Tranvía E (parada Droits de l’Homme) o Vel’hop (muy recomendable)
- 💸 Precio: Entrada gratuita
- ⭐ Visita obligada: Cigüeñas sueltas, el lago y su cascada, el Pabellón Josephine
- 🎡 Actividades: canoas, coches antiguos para niños, BAD Bowl (bolos/arcade)
- 🍦 Delicias gastronómicas: la heladería Franchi (toda una institución) y el restaurante Buerehiesel (con una estrella Michelin).
- 🐶 Mascotas: se admiten perros con correa
¿Cómo llego al Parque de la Orangerie?
Acceso en tranvía, autobús y Vel’hop
El Parque de l’Orangerie está situado al noreste de la capital alsaciana, en el barrio burgués que lleva su mismo nombre, l’Orangerie. Bordeado por un lado por el río Ill, es también el orgulloso vecino del Consejo de Europa.
Para llegar, puedes tomar el tranvía (Línea E, parada Droits de l’Homme), pero te irá mejor en Vel’hop: te recomiendo el paseo en bici. Toma el Quai Mullenheim desde el centro de la ciudad, y continúa el recorrido hasta el barrio de Wacken, pasando por el Parlamento Europeo y la sede del canal de TV Arte.

No te pierdas: la Iglesia Ortodoxa Rusa
Si empiezas en el lado Neudorf/Esplanade de la ciudad, toma el carril bici que bordea el Quai des Belges y la Rue du Général Conrad, que es un paseo realmente agradable. Por el camino, tendrás la oportunidad de detenerte (e incluso visitar) un edificio bastante inusual.
Con su fachada blanca, sus tejados de pétalos azul hielo y sus bombillas doradas, la Iglesia Ortodoxa Rusa (Iglesia de Todos los Santos) no pasa desapercibida. Este asombroso lugar de culto linda con el Parque de la Orangerie.
El interior es igual de extravagante, así que mira hacia arriba para admirar la cúpula central. Combina tu visita con un almuerzo en el excelente restaurante eslavo Dostoievski: el cambio de aires está garantizado, y siempre hay sitio de sobra.

Qué hacer en el Parque de la Orangerie Ocio y actividades
Ya seas un aficionado al deporte, una familia en busca de entretenimiento o una pareja en busca de romanticismo, el Parque de la Orangerie tiene mil y una caras. He aquí cómo aprovechar al máximo sus 26 hectáreas.
Observar animales: de las cigüeñas al proyecto Micado
Son el alma del parque: las cigüeñas. Estrasburgo no sería lo mismo sin ellas, y la Orangerie es su cuartel general: muchas han instalado aquí sus nidos.
El espectáculo es mágico durante la época de cría (marzo-abril), cuando sobrevuelan ruidosamente. A partir de finales de abril o principios de mayo, también puedes tener la oportunidad de ver a las cigüeñas en sus nidos, lo que resulta encantador.
El parque de animales sufrió una pequeña revolución en 2026. La antigua minigranja dio paso al Micado (Maison d’initiation au comportement animal), un centro dirigido por la asociación Ethosph’R.
- Un retiro tranquilo: los nuevos residentes (minicerdos, conejos, cobayas y gallinas) son animales “rehabilitados” procedentes de laboratorios científicos.
- Observa sin tocar: aquí el respeto es la consigna. A diferencia de una granja educativa tradicional, no entras para acariciar a los animales, sino para aprender a descifrar su comportamiento (etología).
- ¿Cómo puedo llegar? Ten en cuenta que ya no hay visitas autoguiadas. El sitio puede visitarse durante los talleres educativos o en horarios especiales (generalmente el 1er domingo y el 3er miércoles del mes), previa reserva a través del sitio web sortiesnature.org.
Merece la pena destacarlo: El antiguo zoo prosigue su transformación para convertirse, de aquí a 2028, en un centro de cuidados para animales salvajes heridos. El Parque de la Orangerie confirma así su compromiso con la protección y la educación de los animales.

Diversión en familia: coches antiguos y zonas de juego
La Orangerie es el paraíso de los niños (¡y la salvación de los padres!). El parque está salpicado de zonas de juego para todas las edades, pero la estrella indiscutible es el circuito de coches antiguos. Es una auténtica institución local: ¿quién en Estrasburgo no tiene recuerdos de infancia conduciendo estos cochecitos?
Para un descanso más tranquilo, dirígete a la caseta de libros situada a la entrada del parque (en la esquina del Boulevard de l’Orangerie y la rue François-Xavier Richter). Abierta durante los meses de verano, ofrece una selección multilingüe de libros, perfecta para encontrar una historia que leer a la sombra de un plátano sin agobiarse.
Si las nubes se ciernen sobre ti o tus hijos adolescentes piden a gritos un poco de acción, el nuevo complejo BAD Bowl es el refugio ideal. Con pistas de bolos (accesibles para los niños), mesas de billar y una sala de máquinas recreativas, ¡te garantizamos que te salvará la tarde si llueve!


Relajación y deporte: canoas, picnics y holgazanear
Para los amantes del deporte, el Parque de la Orangerie es un lugar de recreo excepcional. Es un paraíso para los corredores, que acuden en masa durante las pausas para comer o al atardecer. También hay aficionados al yoga y al qi gong, e incluso practicantes de slackline que ponen a prueba su equilibrio entre dos árboles. En verano, la ciudad ofrece a menudo actividades deportivas gratuitas (Zumba, estiramientos, etc.).
Pero la Orangerie también consiste en tomarse su tiempo:
- El lugar ideal para ir de picnic: con sus extensos prados, es el sitio ideal para poner el mantel con la familia o los amigos. La gente viene aquí para disfrutar del aire fresco, leer un libro a la sombra de los árboles centenarios o simplemente para relajarse en la hierba.
- Petanca y tenis de mesa: Para alargar la tarde, ¡saca la petanca o las raquetas! Encontrarás zonas dedicadas a jugar a la petanca o al tenis de mesa (sólo tienes que traer tu propio equipo).
- El lago y sus canoas: Ésta es la “cita” clásica por excelencia. Alquila una barca para remar hasta el pie de la cascada y admirar el Pabellón Josephine desde el agua.
- El Templo del Amor: Este pequeño quiosco de madera situado a la entrada del parque es uno de los lugares favoritos para las sesiones de fotos de novias… o para darse un discreto beso bajo el emparrado.

BAD Bowl: el renacimiento de la legendaria bolera Orangerie
La bolera de la Orangerie ha recibido un lavado de cara con un nuevo nombre: BAD Bowl (un guiño a los nombres de pila de los hijos del gerente, Brice, Arnaud y David). Atrás ha quedado el vetusto edificio, sustituido por un moderno escaparate que da un impulso al parque tanto en verano como en invierno.
Tanto si eres un profesional de la huelga como un guerrero de fin de semana, esto es lo que te espera:
- 32 pistas de bolos: una instalación de vanguardia capaz de albergar competiciones internacionales.
- Zona de juegos: Si no te van los bolos, puedes utilizar la sala de billar o la sala de máquinas recreativas.
¿Dónde comer en el parque? Direcciones gastronómicas
En la Orangerie, el paseo digestivo nunca ha tenido un nombre tan acertado. Tanto si buscas una mesa prestigiosa como algo dulce para picar en un banco, el parque tiene algo para satisfacer todos los apetitos.
Gastronomía: el Buerehiesel, con una estrella Michelin
Si quieres dejar huella, éste es el lugar donde debes detenerte. Enclavado en esta magnífica casa de entramado de madera del siglo XVII (trasladada pieza a pieza desde Molsheim, ¡recuerda!), el Buerehiesel es un restaurante con una estrella Michelin que no te puedes perder, dirigido por la familia Westermann. La cocina es de primera categoría y honra el terruño alsaciano con elegancia. El entorno, con su gran techo de cristal con vistas a la vegetación, es sencillamente mágico para una ocasión especial.
En marcha: Glacier Franchi y el nuevo restaurante de la bolera
Es imposible hablar del Parque de la Orangerie sin mencionar la heladería Franchi. Es un ritual sagrado para todo ciudadano de Estrasburgo que se precie.
- En verano: haz cola para comprar sus helados caseros. Verás su furgoneta en el Boulevard de l’Orangerie, pero también se han instalado en la esquina de la Avenue de l’Europe.
- En invierno: la furgoneta deja paso a la locomotora, que cambia su menú y ofrece castañas calientes para llenar los pasillos.
Como ventaja añadida, la Bolera BAD ofrece una experiencia gastronómica más informal, ideal para comer después de una partida de bolos o tomar una copa en la terraza con vistas a las canoas. Es una gran opción para las familias que buscan un local animado y accesible.
Lee también en el blog
Patrimonio y Cultura: los secretos de las callejuelas
Breve historia de un jardín imperial
Los orígenes del Parque de la Orangerie siguen siendo objeto de muchas especulaciones. Aunque empezó como un simple paseo de tilos, su diseño se atribuye a menudo a André Le Nôtre (1692). El parque sigue conservando la herencia del jardín a la francesa, con su perfecta simetría, que aún puede apreciarse al pasear por la Allée des Platanes y la Allée Joséphine.
El secreto del nombre: naranjos y una emperatriz
Pero, ¿de dónde viene el nombre de “Orangerie”? Todo empezó en 1807 con la construcción del Pabellón Josephine. Este edificio proporcionaba cobijo invernal a 138 naranjos rescatados de la Revolución. Su nombre es un homenaje a la emperatriz Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón, que disfrutaba de sus estancias en Estrasburgo. Aunque los naranjos desaparecieron trágicamente en un incendio en 1968, el pabellón se reconstruyó idéntico y sigue siendo el emblema del parque.

Un tira y afloja estilístico
La historia del Parque de la Orangerie es también la de un cambio radical de aspecto:
- En 1830: El parque rechazó el rigor francés y adoptó el estilo británico. Los caminos se volvieron sinuosos y deliberadamente “desordenados”, para darles un aire más romántico.
- 1895: En la época de la Exposición Industrial, el parque adoptó su configuración actual. A instancias de las autoridades alemanas, duplicó su tamaño, ganando un lago, una cascada y su famosa granja de entramado de madera: el Buerehiesel.
¿Lo sabías?
¡La mansión histórica de 1607 que alberga el Buerehiesel no procede de Estrasburgo! Se compró en Molsheim, luego se desmontó y se volvió a montar pieza a pieza en el parque para la Exposición. Ahora alberga uno de los restaurantes gastronómicos más renombrados de la ciudad.
Descubre tesoros arquitectónicos y esculturas
El Parque de la Orangerie es un auténtico museo al aire libre en el que confluyen diferentes épocas. Paseando por sus senderos, te encontrarás cara a cara con edificios sorprendentes y obras de arte cargadas de historia.
Un patrimonio construido variado
Del clasicismo antiguo a las casas con entramado de madera, la Orangerie sorprende por su diversidad arquitectónica:
- El Pabellón del Octroi: Un pequeño templo antiguo situado frente al Consejo de Europa.
- Le Monoptère: Un encantador quiosco de madera de aire romántico.
- La Cabane des Pêcheurs: Situada a orillas del lago, es uno de los últimos vestigios de la Exposición Industrial de 1895.
- El Pabellón Josephine: Actualmente se utiliza para recepciones y exposiciones, pero sigue siendo la pieza central del patrimonio del parque.
Obras en bronce y piedra
El parque también alberga algunas bonitas pepitas escultóricas que a veces juega a esconder:
- El Gänseliesel (Visón Ganso): Creada por Albert Schultz en 1898, es la estatua más antigua del parque.
- Hércules derribando al león: Una poderosa obra de Alfred Marzolff (1905) que no deja indiferente a nadie.
- Les amours du poète: Justo detrás del pabellón, esta escultura más contemporánea (1994) de Jean Claus añade un toque de misterio con sus drapeados y cabezas de ángel.
El lago: la columna vertebral del parque
No puedes irte de la Orangerie sin mencionar sus estanques y su fuente artificial. Aquí es donde el parque se vuelve espectacular: el agua fluye por un canal, sobre una terraza de piedra y hacia el lago en una majestuosa cascada. Una gruta de roca y una pasarela separan las dos masas de agua, haciendo de éste uno de los lugares más fotografiados de Estrasburgo.


